Ya verás cuando te nazca

A estas alturas creo que no es ningún secreto (para aquel que me conoce, claro está), que voy a ser padre. Absténgase todo aquel que vaya hacer cualquier frase hecha, predefinida y más que típica como: “ahora comerás huevos” (desconociendo por completo el origen de tal expresión), “se te acaba lo bueno”, “ya verás ahora”… y un sinfín de expresiones a cual más original.

Y de eso voy a hablar hoy.

Pero antes te cuento: soy una persona que ama el deporte. Hago dieta, pero entiende dieta como algo cómodo, variado, sano y pensando en unos objetivos deportivos, no solo físicos. Corta ese lazo que une las palabras “dieta” con “régimen” que seguro te salta cada vez que alguien pronuncia la palabra.

Pues bien. Una vez que tanto conocidos como amigos, así como compañeros de trabajo, se iban enterando de la buena nueva, había un patrón que se repetía con algunos de ellos . Después, por supuesto, de las “frases de manual” que te he dicho antes, venían las siguientes: “Ui, dile adiós a entrenar, ¿eh?” “Uf, ya no podrás hacer dieta”, “despídete de la tableta cuando te nazca”…

Debo reconocer que al principio y dada la coincidencia y repetición… te acojonas. Al principio. Luego te das cuenta que en esta vida hay simplemente: VAGOS.

Una persona que no tiene las narices de ir al gimnasio una semana seguida. Que lleva desde donde mi memoria no llega a alcanzar diciendo que debería ir a correr. O, incluso mejor, que le pase el número de mi dietista, “que después del verano llamo”, “después de navidad”, “después de semana santa”, después de… O que te dice, después de pasarse con su culo en el sofá todo el domingo inflándose a cervezas que: “tanto deporte no es sano”… ¿Qué te va a decir?

Personas así son las que encajan perfectamente en el post de “No puedes” . Son los que no solo se agarraran a la mínima excusa que les surja para no hacer aquello que no desean, como por ejemplo, hacer ejercicio. Estos además, son los que fruto de su envidia y de su incapacidad para realizar algo, intentan dinamitar la moral al que si lo ha conseguido.

Creo, de hecho, que si me esfuerzo un poco, puedo oler la satisfacción que rezuma por sus poros. Tan solo imaginando que yo no podría seguir con mi ritmo de entreno y que perdería la forma, diría, que ellos ya se sienten satisfechos. Ya no hace falta que vayan a correr, al gimnasio o que hagan dieta… Dime si no es triste.

Así que me despido del post de hoy, tal como les llevo diciendo a los últimos que han vaticinado mi futuro deportivo una vez haya sido padre:

“En un año lo vemos”

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