Soy un gilipollas

Pues eso. Aunque no pueda sorprender tal afirmación, de hecho, lo dejo claro en mi descripción de Twitter, hay veces que yo mismo me sorprendo. Pero bueno, creo que antes de afirmar tan rotundamente mis encantos, creo que lo debería preguntar: ¿Soy un gilipollas? Si. Mucho mejor.

El hecho es que se me puede tachar de tener un carácter difícil. Verdad. De ser un poco, o más bien, muy testarudo. Verdad. De que me gustan las cosas rectas y lo más claras posibles. No podría ser más verdad.

Pero dicho esto, y como a mi me gustan las cosas de dicha manera. Yo soy igual con el resto. Y el problema aparece aquí. Yo exijo lo que ofrezco y viceversa. Pero todo el mundo no piensa igual que yo, es más, muy poca gente piensa así.

Entonces, que me ofenda en desmesura que alguien no me devuelva el saludo, por poner un ejemplo, para mi es una reacción normal. En cambio, para muchas personas es algo sin importancia. No te confundas, no me quita el sueño que no me devuelvan un saludo, pero soy de los que ha llegado a preguntar al destinatario de mi “buenos días”, si le cobraban alguna sanción que desconocía por el hecho de contestarlo.

Y ahí es cuando eres el gilipollas.

Además de lo descrito antes, tengo una incontinencia verbal cuando veo, recibo o huelo, algún tipo de falta de educación que me incumba, que soy incapaz de quedarme callado y hacerle saber al otro, que eso, si, eso que acaba de hacer me ha molestado.

Mi mujer una vez me dijo que no hacía falta que le dijera nada, que esa persona ya sabía que lo estaba haciendo mal. No, no. Eres idiota (el sujeto, no mi mujer) eso lo hemos visto, pero a mi no me vale con eso, te tengo que hacer saber que me he dado cuenta de que lo eres. Así soy yo.

Ahora bien, no confundamos. Soy sincero a más no poder, pero no impertinente. Hay una línea muy delgada entre ambos términos. Si me preguntas sobre un tema, te contesto lo que pienso, no lo que quieres oír. Nunca iría a hacer daño ni mucho menos, pero daré la opinión que me has pedido. ¡ojo! QUE ME HAS PEDIDO. Y aquí amigos tenemos la diferencia entre sinceridad-impertinencia.

Me repatea el que ofrece su valoración sobre X mío, sin haber sido preguntado sobre tal. Aquellos que escudados bajo el : “es mi opinión”, se creen con la libertad de poder decir lo que les salga de sus partes nobles sin haber sido solicitada “su opinión” en ningún momento.

En fin, voy terminando porque la enumeración de actitudes que me molestan creo yo, que merece un post solo para ellas.

Sin nada más que decir se despide:

Un gilipollas

 

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