Nos pasamos de progres

Cada día me sorprende más como el afán de ciertos sectores de la población por ser demasiado abiertos de mente, hace que se caiga en el más profundo de los ridículos. Si, ridículo. Incluso se llegan a contradicciones dignas de mención y que merecen, al menos, una pausa y mirarlo de nuevo. Darse cuenta que a veces, ese intento de ser tan “cool” lo único que hace es dejar patente lo vacío, ignorante y lamentable del individuo.

 Vamos a poner algunos ejemplos. Lo siento si ofendo a alguien. Que va, no siento nada. Es más, ojalá ofenda a mucha gente…

  • Como no podría ser de otra manera, en los días que nos rodean y teniendo tan presente el atentando de Niza, mucha gente se ha hecho eco de la noticia. Gente en su muro de Facebook o por Twitter han manifestado su repulsa a actos tan miserables y cobardes como los vistos. Hasta ahí bien.

    Pero lo gracioso del asunto, es cuando proliferan personas dando lecciones de moral, informando que en países de Oriente Medio eso pasa cada día y que no nos solidarizamos con ellos. Es más, algunos incluso se atreven a afirmar que la culpabilidad de los atentados en Europa son de ciertos países. CNI, tenéis agentes en potencia pululando por Internet con pañuelos palestinos y vosotros sin ficharlos…

    Nos pasamos de modernos.

  • Un tema que me hace bastante gracia. Nunca he sido un defensor de la religión. Sea la que sea. Eso de matar a otros escudado en un supuesto ser superior y enarbolar una bandera, ya sea con una cruz, una media luna o la infinidad de iconos que existen y han existido… No ha sido santo de mi devoción (y la frase hecha me viene al pelo).

    Pero lo que si que es gracioso, es cuando concejales e incluso diputados condenan la religión, quieren una educación y un estado laico (cuando se den cuenta de que las fiestas de nuestro calendario laboral son todas religiosas…) PERO son los primeros en felicitar el Ramadán, dando una serie de facilidades y extendiendo una comprensión que, perdonadme, no logro entender.

    Nos pasamos de modernos.

  • En este punto, me vas a perdonar, pero vamos a mezclar dos cosas:
  1. Soy antitaurino. Me parece de cobarde y de hijo de puta (con todas las letras) el maltratar un animal. Y cuando al animal no solo se le mata por aquello de “la tradición”, sino que se hace espectáculo, torturándolo hasta la muerte, me parece de retrógrado y de hijo de la gran puta (hemos añadido más letras). Entiendo que se condene por sectores de la sociedad, partidos políticos, personalidades, etc. estos actos tan crueles e inhumanos. Es más, me sumo.
  2. Arnaldo Otegi. El hombre de paz. Este señor que ha pertenecido a un grupo terrorista, no ha condenado explícitamente la violencia y las muertes causadas, se jacta de sus años en prisión por unos ideales y menosprecia e insulta a la policía de este país… Es visto como casi casi, un modelo a seguir.
  • El tema es que, si ponemos una imagen de un torero matando a un toro, muchos sectores dirán “menudo hijo de puta”, “cobarde”, “asesino” y otras tantas verdades más. Pero si a ese mismo sector le ponemos una imagen del señor Otegi dirán cosas tales como “hombre de paz”. Si. A estos ponedles las fotos de los niños destrozados por una bomba en el cuartel de Vic.

    Nos pasamos de modernos.

  • Un tema que (debo ser el hombre más tonto de la Tierra) tampoco logro entender. Los padres que deciden no vacunar a sus hijos. Me lo expliquen por favor. Los progenitores que no vacunan a sus hijos, a parte de ser muy progres y modernos, son gilipollas del todo.

    Lo que defienden, entre otras cosas es: que las vacunas no funcionan, que sirven para enriquecer a farmacéuticas, que llevan aditivos químicos, que la exposición natural a la enfermedad es la mejor vacuna y que un niño sin vacunar será (y aquí hacen de Nostradamus) más sano.

    Y todo esto está genial hasta ¿qué? Pues hasta que pasan casos como los que vimos el pasado año, en que lamentablemente muere un niño por culpa de la gilipollez de los padres. Y ahí todo el mundo empieza a plantearse que, si el médico lo decía quizás era por algo…

     

    Nos pasamos de modernos.

    De progres.

    Y de gilipollas.

 

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