El padre, el perro y el hijo de puta

En estos tiempos, que alguien te diga que es “anti-policía” no sorprende. Es más, viste bastante. Queda muy progre. Igual, por ejemplo, que decir que uno es “anti-sistema”. No voy a entrar en lo pobre y vacío de los vocablos que empiezan con “anti” y como denota borreguismo y falta de personalidad el, describirse a uno mismo, no como lo cree o piensa, sino como lo que odia o no tolera.

Os entiendo. No, enserio, de verdad que os entiendo. Es como cuando alguien te insultaba en el colegio de crío y tu, afligido por esa saña verbal que habías tenido que soportar, se lo contabas a tu madre. “No lo dicen enserio”, te decía. Pues eso mismo pienso yo. No lo dicen enserio. Porque en caso contrario, de estar convencidos de ser “anti-policías”, entrarían (primero) en unas contradicciones que, no dejarían más que al descubierto su (segundo) despoblado cerebro.

Pero oye, que se puede esperar cuando hay personajes políticos optando al gobierno que se han alegrado públicamente de ver agresiones a policías. Que se han jactado en redes sociales de haber insultado a servidores públicos e, incluso, que han llamado a la violencia contra estos.

 

Que a todo el mundo le quede clara una cosa. Si, incluso a ti que tienes todos tus derechos y libertades bien aprendidos y al dedillo… Tener unos derechos implica unas obligaciones. Si un policía en algún momento te ha dicho que, “por aquí no puede pasar”, créeme, no es porque ese día se haya levantado con ganas de estar bajo el sol. Cortando una calle durante horas y horas, por el simple hecho de disfrutar no dejando pasar al ciudadano. Ciudadano que le insiste, le recrimina, le insulta y le vuelve a insistir. Ciudadano que no sabe que no puede pasar por allí porque hay una amenaza de bomba, una fuga de gas, una amenaza terrorista…. Ciudadano que, el hecho de que ese policía no le dejase pasar, quizás le evito una desgracia. Y ciudadano que, no lo agradecerá.

Pero tú, ya lo sé. No quieres escuchar eso. A ti te gusta decir que cometen abuso de autoridad por pararte en un control policial. Que te llenas la boca hablando de violencia policial cuando dispersan manifestaciones. Y que no perderás la ocasión de sacar a relucir el mínimo fallo que cometan en el ejercicio de sus funciones.

He visto pintura roja en las manos de los indignados de Plaza Catalunya en Barcelona. Pintura roja previa a la foto enseñando sus dedos manchados como si de sangre se tratara. Fotón. No te lo negaré. Pero de los momentos previos, de como se pintaban las manos, quedan curiosamente, muy pocos reportajes gráficos.

Tu, me hablas de fascismo. Créeme, que me hable de totalitarismos alguien que lleva una oz y un martillo como credo, hace perder toda razón. Y más aún alguien, con una edad y experiencia tal, que el único régimen dictatorial que ha vivido, ha sido el de las órdenes de su madre cuando no le dejaba pisar lo fregado.

Tú, si tú. Que eres anti-policía. Que te llevan los demonios cuando circulando por la carretera te caza un radar camuflado o en un coche de paisano. Porque “vaya hijos de puta, que se esconden para pillarte”. No amigo, esa señal redonda con números en su interior está para algo, la culpa ha sido tuya, que no se te olvide. ¿Recuerdas aquello de las obligaciones?

He visto manifestaciones. Y te he visto a ti, conocedor de tus derechos, tirando piedras. He visto como de quejas pacíficas, surgían grupos quemando contenedores, rompiendo coches, agrediendo a policías… He visto como la prensa obviaba lo dicho, pero como hacían un circulo alrededor de los agentes que detenían a uno de los vándalos citados. Torturadores, les he oído decir. A ellos y al transeúnte que no había visto el inicio de todo. Posiblemente uno como tú. Anti-policía.

Tú, que aquello que sale por televisión en contra de tus ideales “está manipulado”. Pero cuando te interesa es una verdad absoluta. Tú, que has visto como unos agente reducían a un hombre y te han dicho que era un respetable empresario. Tú, que no sabes que ese empresario el día anterior causó miedo en una parada de metro por su agresividad y que ese mismo día, puesto hasta las cejas de vete a saber que, agredió a un vecino, a una policía y a su compañero.

Tú que le dices a tus hijos que si se porta mal vendrá la policía. Que se lo llevarán. Porque son los malos.

Tú, que te atreves a cuestionar su trabajo. Que te atreves a hablar de lo que desconoces. Que tienes los huevazos de creerte con el mínimo derecho a hablar de seguridad. Si han disparado un arma, que había otra opción. Si no disparan, que a ¿qué esperan?. Si detienen, está mal. Y si no lo hacen, es porque están en todos los sitios menos donde hacen falta.

A mi, personalmente, me enseñaron a que cuando no sé de algo debo callar. No se me pasaría por la cabeza cuestionar el trabajo de un arquitecto, un abogado o un dentista.

Tú. Ignorante. No puedo decirte nada más. Mentira, si que puedo. Pero “ignorante” te define a la perfección, la verdad.

La policía dicen que es como la medicina. Nadie la quiere cerca hasta que la necesita. Y ese día ojalá no te llegue nunca, pero los necesitarás. Por a o por b. Y estarán. Quizás por eso es tan fácil desprestigiarlos, insultarlos o hablar de su profesión. Porque sabes que digas lo que digas, seguirán ahí para ti.

Les dará igual en que creas o como los hayas criticado con anterioridad. Les importará poco o nada tus habladurías en contra de su trabajo. Como has hablado sin saber y como te llenaste la boca con demagogia con tus amiguetes. Ellos estarán. Y lo sabes. No todo el mundo está dispuesto a dar, y menos, hasta su vida por ayudar a otros. Deben ser de otra pasta, deben estar locos. Son fáciles de distinguir. Cuando tu corras presa del pánico y huyas de aquello que te horroriza, ellos serán los que irán en dirección contraria. Para que  tu, anti-policía o no, estés a salvo.

Una vez, un amigo mío policía me dijo: “Hay una diferencia muy grande, entre la gente que dice “trabajo de” y los que dicen “soy”. Los que tu odias son de los segundos.

Lo siento por ti, pero como dijo Honoré de Balzac: “los gobiernos pasan, las sociedades mueren… pero la policía es eterna”.

 

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