Manual navideño para el buen progre

No he encontrado mejor manera de empezar el año que esta. Preparándome para el siguiente. Bueno, perdona mis modales, antes de nada feliz año. Que el próximo sea mejor que este y bla bla bla. Vale, una vez aguantadas las decenas de fotos de conocidos con gorritos brillantes, gafas de colores chillones y caras de haberse bebido parte del Ebro, podemos dar paso al nuevo año. Como iba diciendo, el próximo año no te pillará desprevenido, no. Te traigo la guía definitiva para ti, para que el año que viene seas un buen progre. Como mandan los cánones. No, no, espera. Ya me darás las gracias luego…

 

Primero. Para ser un buen progre no puedes celebrar la Navidad. Lo siento. A partir de ahora celebrarás el solsticio de invierno, es decir, el 21 de diciembre. Así evitarás por un lado, celebrar un día cuya conmemoración se basa en un motivo puramente religioso y por otro, no molestarás a nadie. A nadie me refiero a otras religiones. Aunque para que te sientas mejor por haber celebrado durante todos estos años tan cristiana fiesta, te diré una cosa: El Corán reconoce a Jesús como un profeta de Dios. Puedes respirar tranquilo.

 

Pese a tener a un diputado en Cataluña con toda la pinta de pesebrista como el señor Joan Garriga, olvídate de él. Del pesebre digo, no del diputado.

Habrase visto semejante ostentación de cristianismo que esa. El pesebre debe desaparecer de tu casa, y por supuesto, si tienes dile poder, dile influencia, dile ánimo dictatorial o estúpidez supina, debes hacer lo posible para eliminarlo de las calles de la ciudad. Puedes colocar en su lugar cualquier cosa que te venga a la cabeza. ¿Qué si se tiene que parecer a un pesebre, dices? Cualquier cosa que te venga a la cabeza, repito. De verdad. Desde unas bolas transparentes, hasta una imagen de unas casas. Solo tu imaginación pone el límite. Eso sí, nada parecido a aquello que te evoque la palabra “pesebre”.

 

Por ende, si no hay pesebre, no cabe lugar para el sitio de donde sacamos al señor Garriga, es decir, la Fira de Santa Llúcia. Fuera de Barcelona tan insultante ofensa a los musulmanes que conviven con nosotros. Puedes poner en su lugar si lo deseas, a clics de Playmobil. Pese al evidente heteriopatriarcado que rezuma por todos los poros de estos muñecos, ya que solo puedes identificar al sexo femenino por las pestañas, estoy convencido que la diputada Ana Gabriel los aceptará de buen grado. Al fin y al cabo llevan el mismo corte de pelo.
“Pesebre” de Colau en la Navidad del 2015 en Barcelona

 

Los Reyes Magos de Oriente. Creo que no tengo que decirte nada. Los reyes son para los cuentos. Podríamos substituirlos por refugiados, por manteros o por algunas mujeres luchadoras y trabajadoras de las Ramblas de Barcelona. Sí, de esas que estás pensando. Total, en Valencia ya pusieron a tres señoras que, atendiendo a sus ropajes, no distaban mucho de las que te sugiero. Lo que está claro es que deben portar como presentes las substancias preferidas del buen progre. Ya me entiendes. Legalización ya.

 

Una de las lacras que lleva asociada la Navidad es el consumismo. Como buen anticapitalista debes oponerte a él. No te dejes arrastrar por tanta luz y villancico. Sé fuerte. A partir de ahora puedes realizar trueques o manualidades. Puedes acercarte a cualquier casa okupa y te informaran debidamente. Desde como hacer unos maravillosos ceniceros con latas de Coca Cola hasta como sorprender a todos con una estupenda pulsera de hilo. Dejarás a todos boquiabiertos. La visita te servirá para reforzar tus habilidades con el diábolo o la flauta.

 

“Las Tres Reinas Magas” en la cabalgata laica de Valencia

 

Por último y no por ello menos importante, tenemos un tema a tener muy en cuenta. El Tió. Sí sí, no me mires así. Bajo la inocente apariencia de un tronco, se esconden las bajezas del ser humano. La violencia. El inventor de dicha tradición no podía ser otro que un mosso d’esquadra. Sedientos de violencia hacia nosotros, los antidisturbios catalanes inventaron este juego para paliar sus ansias de golpeo. No debo decirte pues, que debes suprimirlo de tu casa o cualquiera que vaya de visita podrá llegar a pensar que no eres anti-policía.

 

El año que viene no quiero excusas. Si eres un buen progre hazlo bien. Más fácil no te lo puedo poner, solo sigue mis pasos.

Vale, ahora sí. De nada, un placer ayudarte.

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