La última estupidez de la CUP

Debo decir que no dejan de sorprenderme. No, en serio, hay que darles la enhorabuena. Justo cuando creías que más tonterías y estupideces no se podían decir… consiguen superarse una vez más. Están llevando la auto-superación a niveles dignos de estudio.

Primero, fue la propuesta de vivir todos en tribus. Criar a los niños en común, alegando que eso enriquecía al no tener el sentimiento de pertenencia. Como si de piaras se tratara, vamos. Entiendo, que depende que sectores se sientan cómodos, y más aún, con el símil que acabo de utilizar, pero ya empezamos a intuir (aquellos que somos normales), que aquellos peludos, con claro abandono de gusto en lo estético y sin espejos en casa… vivían en otro mundo.

Después propusieron el tema de la copa menstrual. Que se dejaran de utilizar tampones o compresas y en su lugar, se utilizara un recipiente que almacenaba la sangre y al estar lleno, se vaciaba y se volvía a utilizar. Una maravilla. Sobretodo es un tema muy interesante a tratar en plenos municipales. Los verdaderos problemas que preocupan a la ciudadanía.

También vino aquello de quitar la estatua de Colón y sustituirla por otra, que represente a los indígenas de las Bahamas o Haití. Gracias a ellos, Estados Unidos está pensando si quitar la Estatua de la Libertad y poner una de Pocahontas. La próxima propuesta (y aquí hago un poco de Nostradamus) será quitar la Sagrada Familia, por aquello de no molestar a la comunidad musulmana.

Pues después de todas estas ingeniosas propuestas, viene la última: luchar contra el manspreading, o lo que viene siendo lo mismo, el despatarre en los asientos públicos.

Y no te creas que los peludos de la CUP, ahora se preocupan por las correcciones, los buenos modales y el saber estar en los transportes públicos. No, tranquilo, no te asustes, ellos siguen siendo iguales, y lo peor, sus votantes también.

El tema viene porqué según ellos, los que hacen esto son solo hombres y, cito textual: “Invaden el espacio vital de las otras personas, habitualmente mujeres, en una muestra de machismo y micro-agresión que puede incomodar a quien lo tiene que sufrir”.

Ejemplo de Manspreading en transporte público

¡Ojo! Quién se espatarra son solo hombres e incomodan solo a mujeres. ¿Si lo hace una mujer, entonces no hay problema? Yo lo que creo, es que hay mala educación, sea hombre o mujer. Pero utilizar todo lo existente y echarle la culpa al heteropatriarcado… me parece ya de tener un pelín de obsesión. Y de tontería, mucha tontería, pero eso ya es otro tema.

¿Y qué hacemos con los que plantan los pies encima del asiento? ¿Y con las señoras que se sientan y acomodan su bolso en el asiento contiguo? ¿Y con la, o el que, se sienta mientras una embarazada o persona mayor sigue de pie? ¿Y con el pulgoso de turno, con la flauta y perro que toca las narices pidiendo limosna? ¿Y con los que huelen mal? Señora Gabriel, ¿le suena de lo que hablo? No, todo eso no importa. El manspreading. Eso quita el sueño a la población.

Además, han propuesto quitar los carteles de los lavabos. Eso de que el hombre lleve pantalones y la mujer falda no les gusta. Está bien. El problema viene ahora, para encontrar unos iconos que no estén bajo la sombra de su heteropatriarcado temido. Seguro que tienen alguna propuesta también, y créeme, estoy deseando escucharla.

Alguien debería explicarles que la frase “no importa la cantidad, sino la calidad”, cobra todo el sentido del mundo con ellos y sus ridículas propuestas. Y también, ya que estamos aleccionándolos, no les vendría del todo mal una frase que me encanta de Emilio Duró y, que me perdonen, viene fetén cada vez que se menta a la CUP:

“No hay nada peor que un tonto motivado”

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*